QUINTETO UNIÓN EN EL TIEMPO
Por Luzgardo Medina Egoavil
Publicado en Boletín APLU N°15, Octubre de 2004
Cuentan las buenas lenguas y mejores sentimientos que nunca 1976 fue tan hermoso como cuando se escuchó al bien ponderado "Quinteto Unión" de Cotahuasi.
Frescos músicos que daban todo de sí sin pensar que serían parte de ese concepto elemental del patrimonio en su más amplísima concepción. Aunque, claro, los músicos habían iniciado su trabajo musical en el mes de abril de 1975; pero la historia comienza el 29 de abril de 1976.
Figuran en la estampita cinco bardos jóvenes que convirtieron la noche en día y el día en noche: Guido Vera, Lizardo Cornejo Hinojosa, Leonidas Vera Amézquita, Wilfredo Cornejo Hinojosa y Edmundo Loayza Alatrista. Dijeron ellos: "...comprobamos que el arte de la música y el canto lo sentíamos en la sangre, oportunidad grande que nos brinda la vida para difundir y promover el canto y las costumbres de la cuna de nuestros antepasados y la tierra que nos viera nacer, tanto a nivel nacional e internacional, decidimos oficialmente fundar y darle nombre al grupo". Han pasado, desde aquel día, 28 años y nadie puede hacer alguna observación. Que quede bien prístino. Se sabe ahora que el "Quinteto Unión" ya no va para más, pero en el alma popular siguen juntos y nada ni nadie podrá separar aquel bello intento.
Se puede tener argumentos de peso o subjetivos para decir que el grupo dejó de existir, que hay otros intereses nada puros como aquel histórico día de inicio, también puede tenerse otra visión sobre lo cultural y lo comercial de la música, pero lo que nunca ha de cambiar es la esencia de aquel grupo que llevó el espíritu creativo de sus integrantes. Al grupo se le debe de juzgar por la música que grabó, por la música que ciertamente ahora nos une.
Los últimos que integraron el respetado "Quinteto Unión" saben que aunque estén separados por posturas y creencias nada halagüeñas, seguirán unidos en el sentimiento de cada uno de los cotahuasinos.
El momento más bello que pasó esta agrupación fue cuando César Becerra Unda le puso el toque vital y armónico de su acordeón. Más de una vez escuché decir a la gente: "Si no está César no hay Quinteto". Hay algo de verdad en la frase, pero el Quinteto no hubiese existido sin la voz de Leonidas Vera o el violín de Edmundo Loayza.
Cada quien puso una cuota de arte y sentimiento. Como anécdota les cuento que no hay diferencia dentro de una orquesta sinfónica entre un músico que ejecute el piano y otro que toque las tubas; o que dentro de una orquesta de salsa un músico se regodee interpretando trompeta y el otro solamente un par de huevos. Todos construyen un todo melódico y compositivo, todos trabajan para lograr una expresión.
Ni el cantante es más ni el guitarrista es menos. El músico es músico dentro de un todo. Separados uno puede ser más músico y el otro puede ser un limitado. Ese tema es otro asunto que no viene al caso.
También se incorporó al Quinteto Unión Roy Marroquín Mogrovejo y Américo Capizo Cabana. Los primeros en salir y no por malos de la película, sino porque el destino les puso otras pruebas más existenciales, fueron: Lizardo Cornejo Hinojosa y Guido Vera Vera. De todos ahora solamente quedan Wilfredo Cornejo y Leonidas Vera.
Pueda que el "Quinteto Unión" retome el planteamiento inicial, sin embargo debe tenerse muy en cuenta que esta será una segunda etapa. Todos deseamos que tan fecunda como la primera.
Sé, también, que legalmente el "Quinteto Unión" recién existe. ¿Antes no existió?, lógicamente que sí y nadie puede sostener lo contrario.
El amor a una tierra no puede basarse en documentos ante una notaría, el amor a una tierra no puede encerrarse en un papel dentro de la Oficina de Registros Públicos, el amor a la provincia de La Unión, Cotahuasi, se demuestra trabajando por ella, sea en el campo como labriego o como profesor de tercera.
Importante resulta recordar que el "Quinteto Unión" alcanzó una notoriedad dentro del territorio nacional gracias al apoyo sincero de personas como: Juan Luis Soto Motta, María Aranzamendi de Soto, José Rivera, Fausto Chirinos Sánchez y Jesús Infantas en Arequipa; y, en Lima del maestro Víctor Angulo Llerena, Luis Gonzales Ramos, Zulema Loayza de Gonzales y Vilma Antayhua Falcón, entre muchas voluntades que creyeron y seguirán creyendo en esta agrupación.
El Quinteto nació grande, los primeros pasos a tientas fueron dados en 1975, ya para 1976 resultó ganador del II Festival de Música Folclórica y Testimonial, en 1977 ganadores del III Festival de Música Foclórica y Testimonial (en ambos casos se hicieron de la Quena de Plata).
En 1976 los mozalbetes de genio y figura del Quinteto Unión grabaron el primer 45 en el sello IEMPSA con los temas "Ay negrita" y "Las flores de mi jardín". En 1978 grabaron "Sauce", "Un amor me está matando", "En mis sueños" y "Tomo el camino"; ese mismo año ganaron las radios El Sol y San Isidro les otorga "EL DISCO DE ORO".
Ya en el año 1985 se graba el disco "Alma sureña", en 1987 sale otro larga duración con el título "Desde el corazón de los andes", en 1992 toma vuelo un bello long play "Upyaykusun Cotahuasi", ya para 1996 producen su quinto volumen bautizado con el nombre "Desde Cotahuasi nuevamente". Todos con un solo ingrediente: mucho amor por la tierra.
Como grupo varias veces compartieron escenario con: "Los Engreídos de San Mateo", "Los Campesinos", "Estudiantina Perú", "Hermanos Gaytán Castro y muchos cantantes que hoy constituyen pilares de nuestro acerbo cultural. Esto es lo que no se debe olvidar jamás.
Pueden dividirse o multiplicarse, lo que quieran, pero el "Quinteto Unión" que mucha gente guarda en su corazón son los que escuchamos en los discos, en las fiestas, en las emisoras radiales. El alma del pueblo no podrá olvidarlos jamás. Pueda que la segunda etapa sea más fecunda y con mucha más calidad, pero esa tinta es parte de otro manifiesto que no podremos entender ni con la mejor disposiciones.
Siempre se ama y se respeta al primero o a la primera, lo demás no cuenta y si cuenta no cala profundamente. Mientras tanto sigamos bailando con el "Quinteto Unión" que hemos conocido siempre.
Arequipa, 8 marzo de 2004
Alca





